Somos mujeres campesinas: agricultoras, arrendatarias, las que
vivimos en las zonas marginales y costeñas, propietarias,
diaristas, asalariadas rurales las que quebramos los cocos,
pescadoras tradicionales, las mujeres sin tierra, las acampadas
y asentadas... Mujeres indígenas, negras, descendientes de
europeos, representantes de todos los estados de nuestro país.
Luchar siempre fue nuestra condición. Así construímos nuestros
movimientos autónomos de mujeres.
Insistimos en la lucha de las mujeres por la igualdad de
derechos y por el fin de cualquier forma de violencia contra la
mujer. Pertenecemos a la clase de trabajadoras y trabajadores.
Por eso nos integramos a las organizaciones y movimientos de la
clase trabajadora.
Resistimos en el campo a las consecuencias económicas,
políticas, sociales y culturales del proyecto neoliberal, que
vuelve más intensa la explotación de trabajadoras y trabajadores,
y que aumenta la violencia y la discriminación contra las
mujeres.
La lucha por la
liberación de las mujeres es tarea de todos y todas. Pero
creemos que
nosotras las mujeres, somos las responsables principales para
conseguirla.
Mística y
simbología del MMC
El Movimiento de
Mujeres Campesinas (MMC) surgió como resultado de una historia
de lucha por la liberación de las mujeres y tiene su raíz en la
lucha popular. La mística del MMC tiene su razón de existencia
en el deseo de justicia y felicidad que nos anima en la lucha y
en el trabajo de base. La tierra, el agua, el fuego y el aire
son elementos que dan sentido a la mística de la vida.
La mística nos
lleva a creer que habrá grandes cambios sociales, cuando las
mujeres y los hombres se unan en la lucha por la justicia en
Brasil.
Como mujeres
campesinas, luchadoras, militantes y dirigentes de nuestro
Movimiento, encontramos el entusiasmo por la vida, por lo
femenino y la naturaleza en la alegría y en la confraternización.
La mística nos
lleva a reconstruir una cultura humana acogedora,
transformadora, la cual cuida de la vida y que, poco a poco, se
está cristalizando en la nueva mujer luchadora.
Así,
trabajaremos una mística:
-
de
valorización y liberación de la mujer campesina;
-
de defensa de
la clase trabajadora;
-
que hace las
mujeres del movimiento enamorarse de la causa de la liberación,
basada en el compromiso con la justicia, con la vida de los
pobres y la organización popular;
-
de lucha
contra la explotación, contra la violencia, contra la
discriminación y dominación;
-
que despierte
en nosotras la necesidad de luchar por nuestra dignidad y
nuestros derechos;
-
que cree en
nosotras la necesidad de organización y de autonomía;
-
que combata el
machismo y despierta la voluntad de construir nuevas relaciones
de igualdad;
-
que respete
nuestra historia de lucha, nuestra diversidad cultural, nuestras
experiencias construídas y nuestros símbolos regionales y
nacionales.
- de relación con la naturaleza y de
defensa de ella, de las semillas, de la biodiversidad...
Este conjunto de
orientaciones de nuestra mística será expresado, vivido y
construído permanentemente en los diferentes momentos de
nuestras luchas, actividades y manifestaciones.
Trabajaremos
para que nuestra identificación en tanto campesinas militantes
del MMC sea expresada por la Mística, la cual nos motiva en la
continuidad de nuestras luchas . ¡Cuando miremos una mujer
campesina militante de nuestro movimiento, veremos en ella el
MMC!
Nuestra
simbología será expresada en la bandera del MMC que nos hará
companía en todas las actividades realizadas. El color lila, el
sombrero de paja y el lienzo lila, que expresan la lucha de
resistencia de las mujeres trabajadoras, deberán estar presentes
en todo lo que nos identifica.