La
historia de lucha y organización de las mujeres trabajadoras se
construyó junto con la historia de la humanidad. Sólo hay que
mirar lo que fueron las guerras, la constitución de los pueblos,
la participación de las trabajadoras y trabajadores en la sociedad,
la conquista de derechos básicos de las personas.
Muchas
iniciativas en las que se integraron las mujeres, se dieron para
acabar con preconceptos y violencias en la casa (espacio privado),
en las luchas sociales (espacio público), entre otras. De algunas
de esas luchas surgieron movimientos y organizaciones feministas,
que contribuyeron mucho para el avance de la emancipación de las
mujeres.
En la
década de los 80 se consolidaron diferentes movimientos de mujeres
en los estados, en sintonía con el surgimiento de varios
movimientos del campo. Nosotras las trabajadoras rurales
construímos nuestra propia organización. Motivadas por la bandera
del reconocimiento y de la valorización de las trabajadoras
rurales, provocamos luchas por: la liberación de la mujer, la
construcción de sindicatos, la documentación, los derechos
sociales (salario, maternidad, pensión,...),
participación política, entre otras.
En este
proceso, sentimos la necesidad de articulación con las mujeres
organizadas en los demás movimientos mixtos del campo. En 1995,
creamos la Articulación Nacional de Mujeres Trabajadoras Rurales,
que reúne a las mujeres de los siguientes movimientos: Movimientos
Autónomos, Comisión Pastoral de la Tierra – CPT, Movimiento de los
Trabajadores Rurales Sin Tierra - MST, Pastoral de la Juventud
Rural - PJR, Movimiento de los Afectados por Presas – MAB, algunos
Sindicatos de Trabajadores Rurales y, en el último período, el
Movimiento de los Pequeños Agricultores – MPA.
Este
proceso de articulación de los movimientos de mujeres y de las
mujeres de los movimientos mixtos fue marcado por :
-
Movilizaciones: campamentos estaduales y nacionales.
-
Celebración de fechas históricas y significativas como el 8 de
marzo, Día Internacional de la Mujer; 28 de mayo, Día
Internacional de lucha por la salud de la mujer; 12 de agosto,
dia nacional de lucha de las mujeres trabajadoras rurales contra
la violencia en el campo y por la Reforma Agraria; 7 de
septiembre, Grito de los Excluídos,...
-
Luchas: la continuidad y ampliación de los derechos de pensión,
para una salud pública, para un nuevo proyecto popular de
agricultura, reforma agraria, campaña de documentación...
-
Formación: político – ideológica, dirigida hacia los niveles
diferentes de militancia y de la base.
- Materiales: elaboración y
producción de cartillas, vídeos, panfletos, folletos y demás
materiales como instrumentos de trabajo para la base y para las
luchas.
La
experiencia de los movimientos autónomos de mujeres nos confirmó
la validez de la lucha, sobre la base de dos ejes: género y clase.
El MMC está formado por mujeres que pertenecen a la clase
trabajadora. Luchamos por la igualdad en las relaciones sociales.
Durante aquel proceso de lucha y organización, se fue
desarrollando una mística femenina, feminista y liberadora.
Los
movimientos de mujeres se fueron fortaleciendo en las diferentes
regiones del país mientras continuaban las luchas específicas y
generales; promovían la organización de la base; impulsaban la
formación de los directivos y aportaban a la comprensión de la
importancia del momento histórico que se vivía. Movidas por
nuestro convencimiento de fortalecer la lucha en defensa de la
vida, comenzamos a planificar la unificación de los movimientos
autónomos para lograr una presencia más sólida y reivindicar
nuestro carácter nacional.
Después
de varias actividades en los grupos de base, municipios y estados
y con la realización del Curso Nacional (del 21 al 24 de setiembre
de 2003), que contó con la presencia de 50 mujeres de 14 estados,
representando los Movimientos Autónomos, definimos los rumbos
concretos del movimiento y su nombre: Movimiento de Mujeres
Campesinas.
Debatimos
sobre la categoría campesina
que entiende la unidad productiva campesina como centrada en el
núcleo familiar. Que por un lado se dedica a una produccion
agrícola y tradicional autónoma con el objetivo de satisfacer las
necesidades familiares de subsistencia, y, por otro lado,
comercializa parte de su producción para garantizar recursos
necesarios a la compra de productos y servicios que no produce.
La mujer
campesina produce la alimentación y garantiza el abastecimiento de
la familia. Somos pequeñas agricultoras, pescadoras tradicionales,
las que quebramos los cocos, inquilinas, arrendatarias, las que
vivimos en las zonas marginales, propietarias, las mujeres sin
tierra, las acampadas y asentadas, asalariadas rurales e
indígenas. La unificación de esas experiencias campesinas diversas
y la participación política de la mujer desemboca en la creación
del Movimiento de Mujeres Campesinas, con un carácter feminista y
campesino.
Construir un
movimiento nacional de las mujeres campesinas se justifica a
partir de la certeza de que “la liberación de la mujer es obra de
la propia mujer, resultado de la organización y de la lucha”, y
también:
-
porque nuestra militancia se basa en el proceso de recuperación
y construcción de nuevas relaciones, valores y principios
aportando a la vivencia de nuevas prácticas cotidianas;
-
por
nuestra capacidad de fortalecer y ampliar el trabajo de base en
los diferentes Estados del Brasil;
-
porque estudiamos, nos formamos, nos organizamos y hacemos
trabajo de base, reforzamos la lucha, más allá de nuestros
estados y municipios y con mayor intensidad de que hasta ahora;
-
acumulamos experiencias en la lucha contra el modelo neoliberal
que genera, al mismo tiempo, la opresión de género, la
explotación de clase que hiere la dignidad de las mujeres y
hombres, jóvenes, viejos, negros, blancos e indígenas;
-
porque nosotras, las mujeres campesinas, tenemos la capacidad de
decidir y dirigir nuestras acciones;
-
porque tenemos la capacidad de articulación con un campo amplio
de entidades y movimientos que luchan, creen en el Proyecto
Popular y se identifican con él. Entendemos que entre los
movimientos aliados hay una unidad de valores, principios y
luchas que fueron construídas históricamente por mujeres y
hombres;
-
porque queremos continuar en el campo, producir alimentos,
preservar la vida, las especies y la naturaleza, desarrollando
experiencias de un Proyecto Popular para la agricultura, a
través: de la agroecología, de la preservación de la
biodiversidad, del uso de las plantas medicinales, de la
recuperación de las semillas como patrimonio de los pueblos para
servicio de la humanidad, de la alimentación sana como soberania
de las naciones, de la diversificación de la producción, de la
valorización del trabajo de las mujeres campesinas.
-
A
través de la unidad nacional, que está en construcción, daremos
visibilidad a las acciones y luchas de las mujeres.
-
Porque sabemos que es necesario avanzar en la continuidad de las
luchas específicas y generales, enfrentando el sistema
neoliberal y el machismo que explota a las mujeres y la clase
trabajadora.
- Queremos avanzar en el proceso
de formación y construcción de nuestra identidad como mujer,
como campesina y como Movimiento Social. Fortalecer y ampliar la
historia de lucha de las mujeres trabajadoras de Brasil, América
Latina yel mundo.
Consolidar el
MMC, a partir de la óptica feminista y campesina, es fortalecer la
lucha de los trabajadores y trabajadoras.