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29/04/2008
La Jornada Laboral
Capitalista y la Jornada Laboral Socialista
Michael A.
Lebowitz
24 de abril 2008
A medida que el primero de
mayo se acerca, vale la pena recordar cuatro aspectos sobre
ese día:
1. Para los y las
trabajadoras el primero de mayo no es la celebración de un día
feriado estatal, ni un regalo, sino que conmemorara la lucha
—desde abajo— de las y los trabajadores.
2. Inicialmente, el
primero de mayo se centraba en la lucha por una jornada
laboral mas corta.
3. La lucha para una
jornada laboral mas corta no es una lucha aislada sino una
lucha contra la explotación capitalista.
4. La lucha contra la
explotación capitalista es una parte esencial pero no es la
única parte de la lucha general contra el capitalismo.
Hoy
quiero exponer algunas ideas que se refieren tanto a la
jornada laboral capitalista como a la socialista y espero que
ellas puedan ser útiles en la lucha actual en Venezuela y que
sirvan, de manera más inmediata, a los debates de hoy.
La Jornada Laboral
Capitalista
¿Cual
es la relación entre la jornada laboral capitalista y la
explotación? Cuando las y los trabajadores laboran para el
capital, cobran un salario que les permite comprar una
cantidad determinada de mercancías. ¿Cuánto es el monto de
este salario? El nivel de los salarios no ha tenido nada de
automático sino que se ha determinado a través de las luchas
de las y los trabajadores contra el capital.
Estas
mercancías que constituyen el salario de las y los
trabajadores contienen una cantidad determinada de trabajo y
muchas veces se llaman a estas horas diarias de trabajo:
“trabajo necesario”, es decir, son las horas de trabajo que se
requiere para que las y los trabajadores produzcan las
mercancías que consumen cada día.
Sin
embargo, bajo el capitalismo, las y los trabajadores no
laboran solamente las horas del trabajo necesario. No, el
capitalista puede exigir que trabajen más horas porque, para
poder sobrevivir, los han obligado a vender su capacidad de
trabajo. La diferencia entre las horas de trabajo necesario y
el total de horas que trabajan las y los trabajadores para el
capitalista constituye el trabajo excedente – y es en última
instancia, la fuente de las ganancias del capital. Es decir,
las ganancias de los capitalistas se basa en la diferencia
entre la extensión de la jornada laboral y el trabajo
necesario: se basan en el trabajo excedente, el trabajo no
pagado, es decir, la explotación.
Ahora,
cuanto más el capitalista puede hacer por extender la jornada
laboral, más grande será la explotación y más grande sus
ganancias. Marx observó que “el capitalista pugna
constantemente por reducir los salarios a su mínimo físico y
prolongar la jornada de trabajo hasta su máximo físico”.
¡Que verdad! Sin embargo Marx, más adelante, señaló que,“el
obrero presiona constantemente en el sentido contrario”.
Es decir, la lucha de clases: las y los trabajadores luchan
para aumentar sus salarios y reducir la jornada laboral;
luchan para reducir su explotación por los capitalistas.
Obviamente su jornada laboral es más larga que las horas que
pasan entre firmar al entrar y al salir del trabajo. Hay que
considerar el tiempo que les lleva llegar a su lugar de
trabajo, el tiempo que se necesita para comprar la comida
necesaria para sobrevivir, el tiempo que se necesita para
cocinarla. Todo esto es, también, realmente, trabajo necesario
y forma parte integrante de la jornada laboral del trabajador.
Sin embargo, como este trabajo es gratis para el capitalista,
como no le cuesta nada, es invisible para él. Entonces,
cuando el capitalista pugna por reducir el trabajo necesario
mediante una reducción en los salarios (o mediante un
incremento en la productividad con relación a los salarios) no
es que quiere reducir el trabajo que no paga, sino lo que
quiere es el máximo posible de trabajo gratis, el máximo
posible de trabajo no pagado.
No
hay por qué sorprenderse que las y los trabajadores quieran
reducir el trabajo no pagado que hacen para el capital y
traten de hacerlo luchando por reducir la jornada laboral
capitalista. Sin embargo, no es solamente el trabajo no pagado
que lo que es una carga para las y los trabajadores; también
lo es el trabajo pagado que están obligados a hacer para el
capitalista. Es decir, la explotación no es el único problema.
También existe la manera en que la producción capitalista
deforma a las y los trabajadores. En el lugar de trabajo
capitalista, el o la trabajadora labora en función de las
metas del capital, bajo el control del capital y la forma de
producir esta organizada de tal manera que no permite a las y
los trabajadores desarrollar sus capacidades sino que tiene
como única meta lograr una ganancias. “Todos los métodos
para desarrollar la producción, mutilan al trabajador haciendo
de él un obrero parcial”, enfatizó Marx con referencia al
capitalismo, “lo degradan y le enajenan al obrero las
potencias intelectuales del proceso laboral”. Es decir, el
proceso de producción capitalista nos mutila como seres
humanos. La vida en el centro de trabajo capitalista es una
vida en la cual nos ordenan desde arriba, donde no somos nada
más que herramientas que manipula el capital para lograr
ganancias.
Por
esto queremos reducir la jornada laboral. Por esto no podemos
sino tratar de escapar. No solamente queremos escapar de la
explotación y de la injusticia en la distribución de los
ingresos. Las horas lejos de la producción capitalista nos
parecen las únicas horas en las que podemos ser nosotros
mismos, horas en que consideramos que nuestra actividad puede
ser libre, horas para el pleno desarrollo del individuo.
Tiene
que ser así necesariamente dentro del capitalismo. Sin
embargo, tenemos que reconocer que muchas de nuestras ideas
están infectadas. El ejemplo más obvio es el del consumismo:
sentimos que tenemos que comprar una serie de cosas.
Nos definimos por lo que tenemos y no por lo que somos. La
respuesta socialista, sin embargo, no es que todo el mundo
deba tener las mismas cosas, es decir, la igualdad de la
enajenación. Más bien, la idea socialista es terminar con la
situación en la cual las cosas nos poseen y nos definen.
La
batalla de ideas, que es fundamental en la lucha por el
socialismo, se basa en la concepción alternativa de
socialismo. Su idea central no es reformar esta u otra idea
que se ha desarrollado dentro del capitalismo; es más bien,
sustituir las ideas del capitalismo por concepciones adecuadas
al socialismo. ¿Nuestra idea de la jornada laboral no estará
infectada? ¿No tendremos una percepción diferente de la
jornada laboral si la pensamos desde el socialismo?
La Jornada Laboral Socialista
Primero, ¿que entendemos por socialismo? La meta de los
socialistas desde siempre ha sido crear una sociedad que
permitiría el pleno desarrollo del potencial humano. Nunca se
concibió como una sociedad en donde algunas personas pueden
desarrollar sus capacidades y otras no lo pueden hacer. Esto
es lo que quería decir Marx cuando declaró claramente que la
meta es “una asociación donde el libre desarrollo de cada
una depende del libre desarrollo de todos”. Y es hacia
esta meta que apunta la Constitución Bolivariana cuando
enfatiza en su Artículo 20 “que toda persona tiene derecho
al libre desenvolvimiento de su personalidad”, y cuando
reconoce explícitamente en su Artículo 299 que la meta de una
sociedad humana debe ser la de “asegurar el desarrollo
humano integral”.
Tal
como destacó Marx, a diferencia de una sociedad capitalista,
donde las y los trabajadores existen para satisfacer la
necesidad” del capital de expandirse, en una sociedad
socialista la riqueza que las y los trabajadores producen
“existe para satisfacer la necesidad del trabajador de
desarrollarse”.
Ahora
bien, ¿cómo es la naturaleza de la jornada laboral en una
sociedad que se orienta a asegurar el desarrollo integral?
Comencemos hablando del trabajo necesario desde el punto de
vista cuantitativo. Existe el trabajo que está en los
productos que consumimos cada día, exactamente como antes. Sin
embargo hay que sumar a esto el trabajo que las y los
trabajadores quieren dedicar a la expansión de la producción
futura. Bajo el socialismo, no hay capitalistas que obliguen a
las y los trabajadores a ejecutar el trabajo excedente y a
invertir una parte de las ganancias en la búsqueda de
ganancias futuras. En vez de lo anterior, las y los
trabajadores en su centro de trabajo y en la sociedad deciden
si quieren dedicar su tiempo y su esfuerzo a expandir la
satisfacción de sus necesidades en el futuro. Si así lo
deciden, este trabajo no es un trabajo excedente a sus
necesidades; es parte de los que ellos consideran su trabajo
necesario. Así, el concepto del trabajo necesario cambia.
Además, en una sociedad socialista, reconocemos explícitamente
que una parte de nuestro trabajo necesario está en el hogar.
Es decir, reconocemos que nuestra jornada laboral no empieza
después de que salimos de la casa sino que incluye lo que
hacemos en el hogar. El Artículo 88 de la constitución
bolivariana reconoce cuan importante es este trabajo cuando
dice que el trabajo del hogar es “actividad económica que
crea valor agregado y produce riqueza y bienestar social”.
El
concepto del trabajo necesario de nuestra jornada laboral en
una sociedad socialista también incluye el trabajo que se
requiere para auto-gobernar nuestras comunidades. Después de
todo, si el socialismo tiene que ver con las decisiones que
tomamos democráticamente en nuestras comunidades, entonces el
tiempo que necesitamos para participar en ello forma parte de
nuestro trabajo necesario. Del mismo modo, si el socialismo
tiene que ver con la creación de las condiciones en las cuales
todas y todos podemos desarrollar nuestro potencial personal,
entonces el proceso para educarnos y para desarrollar nuestras
habilidades también es una actividad que se integra a nuestro
trabajo necesario.
En
resumen, cuando pensamos en la jornada laboral socialista,
pensamos en ella de una manera distinta. Nuestra opinión sobre
la cantidad del trabajo necesario, por ejemplo, no está
distorsionada por la perspectiva capitalista que ve como
necesario sólo el trabajo que el capitalista debe pagar. Esta
es la diferencia entre la economía política del capital y la
economía política de la clase obrera. Desde la perspectiva de
las y los trabajadores, reconocemos como trabajo necesario
todo el trabajo que sea necesario para satisfacer “la
necesidad del trabajador de desarrollarse”.
Sin
embargo, la diferencia no es solamente cuantitativa. En el
socialismo, la jornada laboral no puede ser una jornada donde
recibes órdenes desde arriba (incluso en las industrias
estratégicas) Más bien, es solamente a través de nuestra
actividad, de nuestra práctica o nuestro protagonismo que
podemos desarrollar nuestras capacidades. El Artículo 62 de la
Constitución enfatiza este punto cuando afirma que la
participación del pueblo “es el medio necesario para lograr
el protagonismo que garantice su completo desarrollo tanto
individual como colectivo”. Es decir, en cada especto de
nuestras vidas, (el centro de trabajo tradicional, la
comunidad, el hogar), la toma democrática de decisiones es una
característica necesaria de la jornada laboral socialista; a
través de los consejos de trabajadores y trabajadoras, los
consejos comunales, los consejos de estudiantes, los consejos
familiares, nos producimos a nosotros mismos como nuevos
sujetos socialistas.
Por
lo tanto, cuando miramos la jornada laboral desde la
perspectiva del socialismo, vemos que la simple demanda de
reducir la jornada laboral es una demanda que surge dentro del
capitalismo. Su mensaje es sencillo: ¡pongan fin a este
horror! Se refiere a un concepto “infectado” sobre la jornada
laboral, porque tiene como punto de partida una opinión sobre
el trabajo como algo tan horroroso que la única cosa que se
puede pensar hacer con él es reducirlo y acabarlo.
Cuando pensamos en construir el socialismo, sin embargo,
reconocemos que la demanda es transformar la jornada laboral:
es reconocer explícitamente todas las partes de nuestra
jornada laboral y transformarlas cualitativamente. En vez de
ver el “tiempo libre” como el único tiempo en el que podemos
desarrollarnos, desde la perspectiva del socialismo es
esencial hacer del día entero un tiempo para construir las
capacidades humanas.
En
resumen, hay dos maneras de ver la demanda por una jornada
laboral reducida: la primera habla simplemente de una semana
laboral reducida y, por lo tanto, vacaciones de fin de semana
extendidas. En contraste, la segunda enfatiza la reducción de
la jornada laboral tradicional para liberar tiempo para la
educación, para nuestro trabajo en el hogar y en nuestra
comunidad. Es decir, es la demanda de redefinir y transformar
nuestra jornada laboral.
La
primera manera de ver la jornada laboral es verla simplemente
como una reforma que cabe en el capitalismo
Para
las y los socialistas, el Primero de Mayo debe ser el día en
el cual luchemos por el día entero para las y los trabajadores;
en el cual luchemos por la jornada laboral
socialista.
Nota:
Este texto fue presentado como un comentario inicial para la
discusión en el evento “Mesa redonda sobre la reducción de la
jornada laboral”, que tuvo lugar en el Centro Internacional
Miranda el 24 de abril del 2008. Traducido por Janet Duckworth
y revisado por Marta Harnecker |